Hecho, es simple, cantaban 7 Notas 7 Colores en los 90. Ahora, al final de 2020, lo que se lleva es C. Tangana y Bad Gyal. ¿Qué coño tiene que ver esto con nuestro cometido? La extrapolación. Mucho Muchacho podría ser The Undertaker y los traperos Andrade y Zelina Vega. Y todo metido y agitado en este año donde los casos de ansiedad se multiplican por un virus que NO ha conseguido parar la maquinaria del mundo del wrestling.
Una mañana de primavera, le propuse a Rubén Clavería reabrir este blog. Seguramente la razón de todo esto pudo ser el estado de alarma. Así que nos pusimos manos a la obra y empezamos a editar. Sí, muchas cosas. Pero en vez de repasarlas aquí, haré de este artículo una brevedad y el que lo lea, que indague en todo nuestro trabajo. Hecho, es simple.
Por último, lo que sí quiero recalcar, es la colaboración que nos han brindado Rebeca Turmo y David Ruiz, así como la del luchador zaragozano Big C.A. Nos vemos en Royal Rumble 2021, que es en lo que nos vamos a centrar ahora. Salud.
Casi como despedida de este fatídico año, NXT nos brindó uno de los
mejores eventos PPV de este 2020. Sí, amigos y amigas, NXT ha vuelto a
demostrar la fuerza de su ingenio y el talento de sus luchadores sin
temor a postularse como una de las mejores marcas de lucha libre del
mundo.
Lo cierto es que los últimos programas no auguraban un
gran evento debido a decisiones desafortunadas y un guion indigno del
buen hacer de la marca. Pero llegó el WarGames para callarnos la boca.
El
evento comenzó en todo lo alto; un WarGames Match femenino con dos
equipos absolutamente brillantes. No titubeo al decir que la división
femenina de NXT es una de las mejores del mundo y sin lugar a dudas una
de las mejores en años. Se enfrentaron 8 auténticas bestias de la lucha
libre. Por un lado, el Equipo Candice (formado por Candice LeRae, Toni
Storm, Dakota Kai y Raquel González) y por otro el Equipo Shotzi (Shotzi
Blackheart, Ember Moon, Rhea Ripley e Io Shirai). Y es que no pude
evitar incluso emocionarme con la salida de las luchadoras hacia las
jaulas donde aguardarían su turno para salir al ring. Cabe recordar que
en el combate WarGames las luchadoras deben esperar su turno dentro de
una jaula y salen hacia el ring (también enjaulado) alternadas cada 5
minutos. El ganador debe ser por pin o rendición.
Las elegidas
para empezar el combate fueron Dakota Kai por el equipo Candice y Ember
Moon por el de Shotzi. Comenzaron dándose fuerte restregando sus rostros
por la verja que rodea los dos cuadriláteros en este evento. Además,
demostraron gran resistencia hasta que salió Shotzi (su equipo jugaba
con ventaja ganada en uno de los programas semanales). Shotzi es una
prometedora luchadora que en poco tiempo se ha convertido en la cara
femenina de NXT gracias a su carisma. Dentro del cuadrilátero se alió
con Ember Moon para, tras varias llaves de equipo, poner en apuros a una
Dakota Kai que todavía luchaba sola y que aguardó como pudo hasta que
entró su eterna amiga, Raquel González. Comienzan las palabras mayores. Y
es que la fuerza de González es abrumadora. Utilizó incluso a Kai como
ariete para dejar la cosa equilibrada y tanto Shotzi como Ember
empezaban a estar cansadas. Pero claro, apareció otra bestia. Esta vez
era Rhea Ripley que enseguida se encaró con González ya que son
luchadoras parecidas. Ripley está destinada a hacer algo grande en WWE y
ya lo demostró teniendo una lucha frente a Charlotte Flair en el pasado
Wrestlemania. Muchos talentos salidos de NXT UK (un saludo para A-Kid
desde aquí) lucharían en este PPV: Pete Dunne, Rhea Ripley o la
siguiente luchadora; Toni Storm. Al ser un WarGames vale todo y accedió
al ring con varios palos de kendo que hicieron las delicias en la
espalda de Ripley. Se relajaron un poco hasta que entró la actual
campeona femenina de NXT, Io Shirai, que intentó acceder al ring
acompañada de una gran escalera. González se lo impidió, por supuesto.
De hecho, era el turno de Candice y Shirai todavía no había pisado el
ring. El equipo de Candice tenía ventaja, incluso numérica, y se
paseaban por el ring repartiendo golpes a base de kendo. Después de una
buena paliza a Shotzi, Candice intentó el pinfall pero el árbitro le
recordó que Io todavía no había entrado y debían estar 4 contra 4. Pero…
¿sabéis quién apareció en lo alto de la verja y se tiró encima de todo
el elenco femenino metida en un cubo de basura? Exacto, la japonesa.
Momentazo de la noche. Dejó el ring como un solar y se puede decir que
entró como caída del cielo. Ahora sí que había empezado la guerra. Todas
contra todas. Palos, sillas, martillos, cubos… de todo. Empezaron los
intentos de pin de un equipo y de otro haciendo amena y divertida la
lucha. Llevaban 30 minutos de lucha y no quería que acabase. Tras varios
moon sault de la japonesa, se empeñó en atacar a González que la
estampó literalmente contra una escalera ubicada entre las cuerdas de
los dos rings. La japonesa no lo pudo soportar y González consiguió el
pin para el equipo de Candice LeRae. Impresionante. Un combate
tan físico, violento y espectacular que LeRae terminó con un brazo roto
que disimuló bien en la celebración de la victoria de su equipo.
Posiblemente, una de las luchas del año.
Auténtica batalla campal
Después de semejante
despliegue, WarGames nos dio un respiro con el siguiente combate:
Tommaso Ciampa VS Timothy Thatcher. Una lucha no muy interesante debido a
cómo llegaron ahí. Casi era cantada la victoria de Ciampa. Aun así, nos
dieron todo lo bueno de cada uno en una lucha física y que comenzó un
tanto técnica. Poco a poco se fue animando el combate y nos regalaron
superplex, suplex y un reguero de sangre que salía de la oreja de
Thatcher. No estuvo mal, la verdad. Pero era difícil hacer algo mejor
que lo que hicieron las féminas.
Más tarde se enfrentaron Dexter
Lumis y Cameron Grimes en una lucha de correas que se alargó demasiado,
aunque hicieron gran trabajo en el ring. Es difícil hacer que una lucha
de correas sea entretenida, y aunque ésta lo fue, se alargó mucho en el
tiempo. De todas maneras, un personaje tan cobarde como Grimes no me
llama mucho. Eso sí, esa mirada perdida de Lumis me tiene cautivado. La
campana no sonó hasta que los dos estaban unidos por la correa, y eso
que ya llevaban un buen rato dándose de lo lindo. Aprovecharon el juego
que dan las correas para hacer volar al contrincante contra las
barricadas. Y tras casi 20 minutos de lucha, el cobarde de Grimes
terminó rindiéndose y Lumis salió victorioso. Poco más.
Un pequeño segmento de vídeo nos indicaba que queda poco para el regreso de Karrion Kross. Sí, maldita sea.
Se
avecinaba una Triple amenaza por el Campeonato Norteamericano de NXT:
Damian Priest, Johnny Gargano y el actual y sorprendente campeón, Leon
Ruff. Estaba claro que Ruff no podía ostentar el título mucho más, así
que hoy esperaba que el título cambiara de manos. Y así fue. El combate
tuvo presentación clásica, con un micro bajando del cielo y presentando a
los contendientes uno a uno. Ruff parece que ha caído en gracia y el
poco público presente lo aplaudió hasta la saciedad. Una vez sonada la
campana, Priest tenía claro que su objetivo era Gargano. Y es que la
superioridad física de Priest es evidente. Ruff compensaba su carencia
de físico con velocidad, carisma y valentía. La verdad es que se merece
estas semanas como campeón. La lucha estaba siendo muy intensa y Priest
lanzó a Ruff contra la mampara de la barricada y los árbitros se lo
tuvieron que llevar malherido. Mientras Priest y Gargano daban un buen
espectáculo, Ruff se fue recuperando entre bambalinas y al poco salió
para demostrar que es un gran luchador. Jugaba con las cuerdas y con
saltos imposibles que lo hacían ver incluso superior. Cuando la lucha
estaba en todo lo alto aparecieron 6 tíos vestidos como el asesino de
Scream (valía todo en esta lucha) que atacaron a Priest sin desgastarlo
mucho. Bueno, sí. Terminaron por darle un palazo que lo dejó fuera de
juego. Momento que aprovechó Gargano para hacerle el pin a Ruff. Una
lucha realmente excelente y, además, cuando Gargano estaba celebrando su
nuevo título se descubrió uno de los misteriosos atacantes era nada
menos que Austin Theory. Buen regreso en otra candidata a lucha del año.
Bravo, señores.
Y para finalizar la velada vendría el evento
principal. La WarGames masculina, que enfrentaría a The Undisputed Era
(Adam Cole, Bobby Fish, Kyle O'Reilly y Roderick Strong) VS Pat McAfee
Team (Pat McAfee, Pete Dunne, Danny Burch y Oney Lorcan) y que tendría
las mismas normas que la WarGames femenina. Lo más importante de esta
lucha es que McAfee se está consolidando como un gran luchador dentro
del roster. No entró con buen pie en WWE ya que no son bien vistos los
fichajes de deportistas que quieren cambiar su deporte por la lucha
libre; nunca terminan de encajar. Pero McAfee decidió cambiar el fútbol
americano por la WWE en una de las mejores decisiones que pudo tomar.
¿Por qué? Porque salimos ganando todos. Es sorprendentemente bueno en el
ring, brillante en el micrófono y tiene todavía talento que explotar.
Eso salvó una WarGames masculina que quizá no fue tan entretenida como
otros años. Aun así, fue gran lucha. Los primeros en enfrentarse serían
Kyle O'Reilly contra Pete Dunne, que últimamente luce muy cincelado.
Empezaron muy técnicos a ras de lona con movimientos muy rápidos hasta
cumplir los 5 minutos para dar paso a Oney Lorcan (campeón por parejas
de NXT junto a Danny Burch). Pete Dunne, de momento, estaba fuera de
juego. Pero poco tardó en aliarse con su compañero para hacer sufrir a
O’Reilly. La verdad es que sólo había 3 luchadores y la lucha estaba
siendo vertiginosa. Era el turno de Bobby Fish, que entró con todo. Poco
a poco se fueron compenetrando para realizar diferentes ataques en
conjunto hasta que entró Burch con varios palos de criquet para empezar
con la violencia. Dejaron a los miembros de The Undisputed Era tirados
por los suelos. Eso sí, entró Roderick Strong con todo para dejar a los 3
adversarios sin fuerzas para seguir. Se empezaba a notar el cansancio y
el ritmo iba bajando, pero entró McAfee para demostrar lo que
hablábamos al principio de esta lucha. Fue metiendo mesas donde ponía
los nombres de los componentes de Undisputed Era, lo que hacía presagiar
que iba a haber buenos golpes. Y así fue. Strong fue el primero en
romper su mesa recibiendo un Moon Sault de McAfee desde la tercera
cuerda. Adam Cole salió cabreado y roció a los del Team McAfee con un
extintor. Estaban todos ya dentro del ring; el WarGames match
oficialmente había comenzado. La tensión entre las dos facciones es
espectacular y dieron un gran espectáculo hasta que Undisputed Era
empezó a tomar el control. Entonces los de McAfee ya poco podían hacer.
De hecho, los de McAfee terminaron rompiendo las mesas con los nombres
de los integrantes de Undisputed Era pero con sus propios cuerpos. El
tiro por la culata. Antes de terminar, McAfee nos deleitó con un Moon
Sault desde lo alto de la verja cayendo sobre el resto de luchadores.
Increíble lo de este chico. Cole intentó el pin sobre McAfee después de
un espectacular Panama Sunrise pero el exfutbolista resistió. Un final
agónico que terminó en pin de O’Reilly a Oney Lorcan. Gran final para
consagrar a Undisputed Era como los reyes del WarGames ya que llevan
ganadas 2 de sus 4 ediciones.
Auténtica batalla campal 2
Un WarGames un tanto agrio por los combates centrales pero que se postula como uno de los eventos más esperados del año.
Hay películas. Muchas. De toda índole. Comedias, melodramas, terrores, indies... Pero en este blog no podíamos dejar pasar la ocasión de reseñar la gran película de temática luchística The Wrestler. Darren Aronofsky (Cisne negro) dirigió el film y contó con el mejor protagonista que podía encarnar tal papel: Mickey Rourke.
La trama viene a ser más drama que comedia. Randy "The Ram" Robinson es un luchador que vivió días de gloria, fue una superestrella, pero su llama se apagó y ahora vive en una caravana y pelea en eventos de tercera. No faltan rosters de veteranos, principiantes y como no, samoanos, imprescindibles en toda liga que se precie. Randy, también, mantiene una relación sentimental con Cassidy (Marisa Tomei, impresionante en su papel), una bailarina de pub sórdido. Además de una tormentosa relación con su hija. Todo muy jodido ¿verdad?
Pero ahora entra en juego El Ayatolah, que fue su mayor rival en los tiempos de bonanza. Surge la ocasión de mantener una última lucha, en un evento de mayor categoría y volver a recuperar a todos esos fans que se fueron perdiendo por el camino. Una revancha. Y este momento, como Randy apunta en el ring, fue muy gozoso. Ambos dos disfrutan otra vez como niños de la lucha. Un final feliz, pues. Merece mucho la pena ver los primeros planos que Aronofsky rueda en esta secuencia final. Volviendo al principio, repito, hay films de mucha índole. Pues bien, queridos, esta es de las que se clavan. Pero no en el cerebro. En el corazón.
Cartel
Y como anécdota, en Wrestlemania XXV, Rourke tuvo una aparición estelar a propósito de la película. Chris Jericho, tras su combate con las leyendas de WWE Jimmy Snuka, Rick Steamboat y Roddy Piper, le espetó a Rourke, que estaba en las primeras filas, un: "estás acabado como actor". Mickey saltó al ring y le dio tal ostia a Jericho que a éste no le quedó más remedio que salir abochornado de la madre de todas las veladas. Gran momento para la historia, mis queridos.
Hoy vamos a entrevistar al luchador español Big C.A, fundador de AWZ Wrestling.
¿Cómo, cuándo y dónde surge AWZ?
Todo
comenzó en 2008, en Zaragoza. Siempre con el apoyo de Sergio Labandera ,
entrenador nacional de boxeo, quien actualmente dirige la Organizadora
de Boxeo Serpabox.
Comenzamos en unas instalaciones muy
rudimentarias y todo fue evolucionando hasta contar en la actualidad con
una nave de 500 m2 con ring de Wrestling Profesional.
Al
principio todo comenzó de forma muy amateur. Después, me formé como
luchador profesional en las mejores escuelas de Irlanda. Y actualmente,
puedo compartir esa experiencia con los alumnos. Además de otros
luchadores venidos de diferentes partes del mundo que vienen a la
escuela a compartir su experiencia.
¿Cuántos luchadores tenéis en vuestro roster?
Nuestro
roster está en crecimiento actualmente, dónde no solo hay y habrá
talentos españoles, si no también de diferentes partes del mundo. Lo
cual permitirá ofrecer grandes espectáculos en cuanto sea posible,
debido a la situación actual del Covid en el mundo.
Big C.A. aplicando un chockeslam a Red Amethys
¿Desde
AWZ veis interés por parte del público? Quiero decir, ¿qué tal
funcionan los eventos con público? (más allá de la pandemia)
El apoyo del público ha sido determinante para el crecimiento de AWZ Wrestling.
Por
ejemplo, recuerdo el combate en el que se pusieron en juego por primera
vez los cinturones de parejas mixtas. Los cinturones Tag Team de AWZ
pasaron a poder ser mixtos en aquel combate y se estrenó nuevo diseño.
Fue en un evento de Boxeo y Wrestling en el que hubo un aforo de unas 700 personas.
Había un gran impedimento y es que teníamos que luchar en un ring de Boxeo.
Y
a priori podía parecer un público difícil, puesto que la mayoría había
ido a ver Boxeo. Y por lo general, la gente tiene una idea preconcebida
sobre el Wrestling. Pero cuando los asistentes vieron los golpes que
estaban ocurriendo en el ring, se volcaron con nosotros. Hasta tal
punto, de que después del combate había una fila de gente para hacerse
una foto con nosotros, los wrestlers.
Esperemos que mejore la situación de la pandemia cuanto antes, porque el público son quienes engrandecen los deportes.
¿Cuánto tiempo semanal dedica un luchador o luchadora al entrenamiento físico?
Para
ser luchador profesional, no basta con entrenar en un ring. Hay que
formarse físicamente para fortalecer los músculos y que el cuerpo sea
capaz de soportar los golpes. Y estar preparado físicamente es muy
importante también, porque el Wrestling requiere mucho cardio. Los
combates son agotadores.
Yo particularmente, me debo al
gimnasio con entrenadora personal y nutricionista. Además de entrenar en
mi ring. Así que con suerte, solo me queda un día de descanso a la
semana como mucho.
Big C.A. two belts
¿Con qué periodicidad organizáis eventos?
Nos gustaría una vez al mes, o cada 2 meses aproximadamente. Todo dependerá de cómo vaya evolucionando todo.
¿Qué planes de futuro tenéis?
La
verdad es que tenemos grandes proyectos para el futuro, algunos aún no
han sido anunciados. Te puedo decir, que entre otras cosas, además de
crecer como escuela queremos organizar grandes eventos, contando incluso
con actuaciones musicales.
Se irá anunciando todo en nuestra web ( awzwrestling.com ) y en instragram ( awzwrestling ).
Bueno, ¿te gustaría añadir algo más?
Simplemente decir que los interesados en apuntarse a clases pueden hacerlo en nuestra web.
Y agradeceros esta entrevista y contar con ofreceros muchas más noticias en el futuro cercano.
Obviamente, esta vez, empezaremos por el final. La Undertaker Final Farewell. De Survivor Series 1990 a Survivor Series 2020. 30 años justos. Toda una carrera en la que el Hombre de Negro (con permiso de Johnny Cash) se ha pasado por la piedra a todo ser viviente. Su ceremonia final fue escueta. Quizá no podía ser de otro modo. Conspiré con Rubén (50% de este blog) sobre posibles teorías. Miembro final del Team Smackdown, lucha contra The Fiend... Pero lo que acabamos de ver no ha sido menos especial. Algunos de sus viejos rivales como Mick Foley, Jeff Hardy, Ric Flair, Rikishi, Booker T o Shawn Michaels se reunieron en el ring para el último adiós. Después, Vince McMahon tomó el micro para presentarlo y una intro de su tema de entrada en versión electro (podía haberla firmado Dj Hell), dio paso a la habitual hasta llevarlo al cuadrilátero; y ya allí, él solo recitó un breve discurso apuntando sus 30 años en activo y zanjando con un "Undertaker rest in peace". Y se fue con la luna llena para siempre. A veces, lo más sencillo y corto es lo más sobrecogedor. Gracias, Taker.
El último adiós
Y ahora la velada en sí. Arrancó fuerte, con el Team Raw (AJ Styles, Sheamus, Strowman, Riddle y Keith Lee) frente al Team Smackdown ( Jey Uso, Seth Rollins, Otis, Owens y King Corbin). Sin más, Rollins el Mesías se arrodilla y se deja eliminar por Sheamus. Aún no he cerrado la boca. Y poco a poco fueron cayendo todos... todos!!! los miembros azules, dejando el combate en un contundente 5-0. Tuvo no obstante momentos de crema, como cuando Otis y Lee se vieron los caretos. Y la siempre elegante impronta de AJ.
Victoriosos
Después vinieron 2 combates más regus. Los campeones por parejas de Smackdown Street Profits vencieron con algún apuro a los campeones de Raw New Day, que con Xavier Woods luchando han perdido algo de fuerza. Y Bobby Lashley hizo lo propio con Sami Zayn, al que rindió con la Full Nelson de forma rápida.
Las féminas sacaron mejor repertorio, primero con el enfrentamiento entre ambas campeonas, Asuka y Sasha Banks y luego con el combate de supervivencia. En el primero, vimos a una Asuka como siempre histriónica y alucinada (¿de verdad que no se toma un tripi cuando pelea?), pero que tras varios Roll Ups durante el combate entre ellas, uno de ellos dio con la victoria de Sasha. Y el Team Raw ( Nia Jax, Shayna Baszler, Lacey Evans, Peyton Royce y Lana) se enfrentaba al Team Smackdown ( Bayley, Natalya, Bianca Belair, Ruby Riott y Liv Morgan). Aquí hubo tema del bueno. El equipo azul estaba mucho más unido que el rojo, en el que había muchas tensiones. La cara de Nia cuando, por ejemplo, llegaba al ring Evans con su pose de glamour, era todo un poema. La cosa se fue desigualando a favor del Team Raw, pero Baszler fue descalificada por desobedecer al árbitro. Solo quedaban, por un lado Nia y Lana y por el otro Belair. La primera y la tercera fueron descalificadas por cuenta fuera y tachán... momentazo. Lana, que apenas había participado, era la única superviviente. Nia no daba crédito, pero su esbirra le había dado la victoria. Los caminos del wrestling son inescrutables.
Lana, en el cento, en lo poco que participó
Y antes de la comentada ceremonia de Undertaker, el gran plato fuerte con los campeones actuales de la WWE. Roman Reigns y Drew McIntyre. Empezaron con mucho forcejeo y tomas de nuca. Reigns parecía querer dormir el combate, mientras el escocés se mostraba más dinámico. Tuvo Roman que recurrir a la artillería pesada, esto es, la mesa de los comentaristas, donde aplastó a Drew cuando el combate tomó ritmo. En un lance, el árbitro quedó noqueado, momento que aprovechó Jey Uso para interferir a favor de su primo y darle la victoria final. De este modo, y viendo que en la pasarela se dieron la mano y un sentido abrazo, es posible que hayamos llegado al fin del desencuentro familiar.
Ay, las mesas
En general hemos asistido a una noche única, por lo que dentro de ella conlleva. Ahora es tiempo de digerir y continuar con nuestras vidas. Pero ya para siempre sin EL ENTERRADOR.
Si has estado fuera del mundo durante 23 años puede que la “Traición
de Montreal” te suene a misión del Call Of Duty, pero si te ha
interesado la lucha libre en algún momento de tu vida, estoy seguro de
que habrás oído hablar de ella. Es unos de los incidentes más famosos de
la historia de la lucha libre. Aquel 9 de noviembre de 1997 la lucha
libre cambió para siempre y, en resumidas cuentas, es todo lo acontecido
en la salida de Bret Hart de la WWE (que ya había firmado por WCW) y
todo lo que se maquinó para que no dejara a la empresa en ridículo.
Quizá
este artículo es para los que estuvieron fuera del mundo. A ver, os
explico. En aquella época, había una batalla televisiva entre WWF y WCW
que reunía a casi 10 millones de televidentes los lunes por la noche.
Increíble. Además, la WWF estaba pasando por problemas económicos y la
WCW contrataba a todas las grandes estrellas de la WWF. Pero había un
luchador que se resistía a salir de la WWF rumbo a WCW. Ése era el fiel
Bret Hart.
Este luchador había permanecido en la empresa durante
14 años, formando parte en la “Edad de Oro” del maravilloso Tag team The
Hart Foundation. Era fiel a la marca, no había duda. Además, era la
superestrella más famosa de la época. Pero claro, apareció otra
superestrella que intentaría eclipsar a The Hitman Hart; mi amado Shawn
Michaels. El chico rompecorazones formaba parte del stable The Kliq
junto a Kevin Nash, Scott Hall, Triple H y X-Pac. Campaban a sus anchas
tras bastidores (con el beneplácito de McMahon), controlando las
decisiones creativas de su stable para la envidia y desazón del
backstage.
Bret Hart estuvo en contra en todo momento de que The
Kliq hiciera lo que quisiera y tras rechazar un contrato de casi 9
millones de dólares por parte de la WCW, la WWF permitió que Bret tomara
las riendas creativas de su personaje y así evitar confrontaciones con
el stable The Kliq antes de dividirse en D-Generation X (WWE) y nWo
(WCW).
La libertad creativa de Hart hizo que su sentimiento
nacionalista (recordemos que es canadiense) aflorara hasta el punto de
declarar que los luchadores estadounidenses eran basura comparados con
los luchadores europeos o canadienses. Claro, esto lo enemistó con el
público y lo convirtió en uno de los villanos más odiados de la
historia. Bueno, también lo convirtió en el héroe nacional de Canadá.
Michaels, por su parte, aprovechaba cualquier ocasión para vejar la
bandera canadiense acrecentando así una rivalidad contra Hart que llegó a
lo personal.
Los dos eran grandes profesionales, pero con un
ego enorme. Se cuenta que, tras un show en California, Bret echó en cara
a Shawn su falta de profesionalidad asegurándole que no tendría ningún
problema en perder junto él ya que el campeonato estaría en buenas
manos. Michaels sólo acertó a decirle: “Tranquilo, porque no volveré a
perder contra ti”. Ole tú, Michaels, ole tú. Esto indignó tanto a Bret
Hart que se negaría a perder su campeonato contra Michaels, por los
siglos de los siglos.
Eran ya mediados del 97 y Bret Hart
empezaba a no encajar dentro de WWF. Tanto fue así que buscó consuelo en
la WCW firmando un contrato millonario mucho mejor que el que rechazó
en su momento. Desde el conocimiento de la noticia McMahon empezó a
pensar en la manera de quitarle el campeonato antes de su marcha a la
empresa rival. El mayor miedo de Vince McMahon era que Bret apareciera
en WCW siendo campeón de la WWF y ridiculizara a la empresa como hizo en
horario de máxima audiencia Alundra Blayze tirando el campeonato de la
WWF a un cubo de basura. Ole tú, Blayze, ole tú.
Lo cierto es que
Vince buscaba miles de opciones y el único que podía cargar con la
empresa tras la marcha de Bret sería Michaels ya que, por ejemplo, Stone
Cold era todavía novato para sostener el título. Bueno, y ya veis cómo
estaban las cosas como para hacer perder a Hart.
Quedaba poco más
de un mes para la marcha de Bret y el único evento posible para hacerle
perder el campeonato era… sí, un Survivor Series que se celebraba nada
menos que en Montreal. Único sitio donde Bret se negaba rotundamente a
perder contra Michaels.
Vince seguía desconfiando de que Bret
marchara a WCW con el título de la WWF en mano y necesitaba que Hart
perdiera sí o sí, así que ideó su traición un día antes junto a Michaels
y Pat Paterson. El árbitro debería hacer sonar la campana cuando
Michaels aplicara un Sharpshooter a Hart y lo haría perder por
rendición. Nadie más sabía lo que esto ocurriría. Incluso el pobre Earl
Hebner (árbitro del combate) se enteró 10 minutos antes de salir a la
lona.
Llegó el día del combate y el Molson Center de Montreal
estaba abarrotado con 20.000 personas. La salida de Bret de la WWF
todavía no era oficial, pero se habían filtrado rumores provocando que
la expectación sobre el main event de esa noche fuera máxima. Michaels
salió completamente abucheado y sin ningún tipo de reparo se limpió la
entrepierna con la bandera canadiense. Qué grande eres, Shawn.
Seguidamente Bret apareció como un auténtico héroe, portando una enorme
bandera de Canadá entre los aplausos y vítores del público.
Vince
se encontraba en ringside por si las moscas y el comienzo de la lucha
tuvo lugar cerca del público para que éste se enervara contra Michaels.
Poco después el plan debía llevarse a cabo. Michaels aplicó el
francotirador y el árbitro hizo sonar la campana. La Traición de
Montreal se había ejecutado. Pura magia. En ese instante, sonó la
canción oficial de Michaels y el anunciador lo declaró oficialmente el
vencedor y nuevo Campeón de la WWF.
El momento crucial
El árbitro salió corriendo
directo a la habitación del hotel, Michaels ponía cara de sorprendido y
la de Bret Hart era un auténtico poema. En seguida se dio cuenta de lo
que había ocurrido y dejó buena cuenta de ello escupiendo en la cara de
Vince McMahon, que lo miraba desafiante en ringside. Mientras Bret
destrozaba todo lo que encontraba a su paso, Shawn salía escoltado de la
arena para evitar ser apaleado por el público canadiense. Bret dejó
claro su camino mientras era enfocado. Dibujó al aire tres sencillas
letras: W…C…W.
La traición pilló a todos por sorpresa y hasta el
propio Undertaker se dirigió a Vince obligándole a disculparse con el
canadiense. Vince se acercó al camerino de Bret y éste lo recibió con un
puñetazo que le dejó el ojo morado. Eso era todo lo que tenía que
hablar con el que hasta ese día era su jefe. Triple H y Michaels también
tuvieron algún altercado con fanáticos a las puertas del hotel y el
legado de esta traición se extiende hasta nuestros días.
Vince
aprovechó la traición para convertirse en el personaje de Mister McMahon
y ser así el villano más odiado de toda la industria. Eso le dio paso
para construir rivalidades como la que mantuvo contra Stone Cold en la
aclamada Attitude Era y convertir a la WWE en la empresa de lucha libre
más famosa y seguida del mundo.
Yo aún recuerdo echarme las manos
a la boca para tapar mi cara de asombro la primera vez que vi esa
traición. Tú, te aconsejo, puedes dejar el mando de la consola y darle
una oportunidad a esta historia que, tras 23 años, sigue y seguirá
siendo uno de los mejores momentos que nos ha dado este maravilloso
mundo.
La vida no acaba en Smackdown o RAW. Así lo demostraron con creces el
luchador ruso Ilja Dragunov y el todo poderoso Walter el pasado 29 de
octubre en el NXT UK, la marca europea de la WWE.
Estamos
acostumbrados a ver grandes luchas en las diferentes marcas, pero en
ocasiones se nos olvida qué es el wrestling. El wrestling es y debería
ser la vida misma. Ella te pega una gran palmada en el pecho y tú le
sonríes desafiante esperando recibir otra. Ser fuerte, constante, saber
dar, saber recibir… eso es el wrestling, joder.
Walter debería de
haber defendido el título de NXT UK contra Dragunov el 26 de abril en
el “NXT UK TakerOver: Dublin”, pero tuvimos que esperar hasta el pasado
jueves debido a la pandemia. Bien es cierto que la falta de público
siempre es notable en luchas tan interesantes como ésta. Además, el
público inglés suele ser bastante ferviente. Aun así, tiene su lado
positivo. Me explico: Walter no es un luchador rápido o espectacular,
pero sus chops son de los más sonados en toda la lucha profesional. Y
buena cuenta de ello dieron el pecho, el cuello y la espalda de
Dragunov. Bueno, y el silencio reinante en los BT Studios de Londres.
Realmente
más que una lucha fue una batalla; violenta, dura y hasta, en
ocasiones, desagradable. Fueron 25 minutos de guerra sin tregua. Chops
por doquier, llaves estranguladoras, powerbombs… todo lo que se le puede
pedir a una lucha física.
No me entretendré en explicar más
sobre esta lucha, pero sí diré que tuvo destellos de auténtico
wrestling. Ése que haces cuando vas borracho y que, aunque terminé con
algunos rasguños, se finaliza con un abrazo. La vida misma.
Volvió la pasada madrugada del domingo al lunes la WWE a poner todos sus títulos en juego. Esta vez de verdad, ya que en la últimas ediciones de Clash of Champions habíamos visto algún combate de relleno sin premio de por medio, que nada pintaba en tan especial noche. Cierto es que alguna prueba del puto Covid debió de ser sospechosa, ya que el combate por el título femenino de parejas entre Nia Jax y Shayna Baszler contra las Riott Squad se vio suspendido, al igual que la participación de Nikki Cross en su combate contra Bayley.
Tras la victoria de Cesaro y Nakamura sobre los Lucha House Party en el previo por el título en parejas de Smackdown, el Intercontinental abría la noche en su combate de escaleras, con Jeff Hardy, curtido en mil batallas en esta modalidad, que defendía ante el siempre elegante AJ Styles y el cara culo de Sami Zayn, que para mi enojo, salió victorioso de donde no debió. Aunque más doloroso fue si cabe, ver a Hardy lanzarse ante Styles en una escalera que acabó haciendo de tijera al primero al apartarse a tiempo el segundo. La foto nos lo muestra. No es que la swanton bomb a Zayn en el ring side desde lo alto de la escalera no me doliera, pero sabía que en algún momento iba a pasar. En el enlace la tenéis, literal. La resolución final fue una mala arte de Zayn, que usó unas esposas para maniatar a sus rivales (esposar a Hardy en una de sus dilataciones en la oreja fue como comer carne cruda), y hacerse con el cinturón.
La escalera-tijera
Después vinieron una serie de combates semi-cortos hasta llegar a los dos últimos. En el primero, Asuka retuvo el campeonato femenil de Raw ante una, aún un poco verde, aunque cada vez con más actitud, Zelina Vega. No fue mucha rival para la japonesa, que sigue acumulando valor y prestigio.
Lo mismo que el hazmereír de Apollo Crews, que optó al USA Championship ante Bobby Lashley, y acabó rindiéndose como todo el mundo podía esperar. Sin más.
Más entretenida estuvo la lucha por el título en parejas de Raw entre los Street Profits y un tag team que personalmente me encanta: Andrade y Angel Garza. No tuvieron suerte los latinos, ya que todavía no terminan de congeniar como equipo, pero no tengo dudas de algo: o acaban haciendo algo muy grande en Raw, o estos dos terminan como el rosario de la aurora.
Bayley se había quedado sin rival ante la baja de Nikki Cross por el cinturón femenil de Smackdown, pero sorpresa... su rival fue Asuka, que tuvo la oportunidad de unificar títulos. Pero Bayley se asustó demasiado y optó por usar una silla, ser descalificada y retener el título. Lista, la muy jodida.
Llegamos así al combate de ambulancia por el WWE Championship entre Drew McIntyre y Randy Orton. Los primeros compases se desarollaron en el ring, pero a la primera salida de Orton... llega Big Show y le aplica un chockeslam en la mesa de comentaristas, que como era de esperar, acaba hecha trizas. Ya el resto del combate se desarrolla en el ring side y en los aledaños de la ambulancia, situada en la entrada del pasillo. También en el backstage, donde el catering acabó por los suelos. Ya otra vez en la ambulancia, la espalda del escocés terminó aterrizando en el parabrisas, por gentileza de un suplex de Orton. Otra rotura que apuntar en el inventario. De nuevo una aparición estelar: Shawn Michaels. Su "patadita" celestial noqueó del todo a un Orton que tiene a todo el pueblo en su contra y finalmente acabó metido en la ambulancia, perdió el combate y salió conducido por Ric Flair. Me reí un rato, por qué negarlo.
McIntyre dando a Orton de su propia medicina
Y para terminar, la tragedia familiar entre primos con el Universal en juego. Porque creo que no hace falta recordar a estas alturas el parentesco ente Roman Reigns y Jey Uso. Y hablo de tragedia, porque, personalmente, creo que el final que le dieron a este combate, la va a aumentar durante un tiempo. Hacía años que no veíamos algo así. Con Jey al borde del colapso, entró su hermano Jimmy a intentar parar el combate. La clave: una toalla blanca. En todo deporte de contacto, sabéis, queridos seguidores, que arrojarla significa que te rindes. Pues es lo que hizo Jimmy después de pensárselo un rato, ya que su gemelo andaba medio inconsciente por las spears recibidas, con lo que Roman retuvo. El futuro de esta historia sigue abierto, pero espero que Jey no tenga las secuelas esquizofrénicas que en su día tuvo Bob Backlund por perder un título de igual forma. Que los psicólogos están hasta arriba de trabajo en estos tiempos de incertidumbre general...
Aquí se avecina uno de los artículos más extraños, interesantes y
difíciles de explicar en los que me he embarcado. Hablaremos del Catch
Fétiche o también conocido como el Wrestling Vudú o Catch Congoleño.
Hace
unos días navegando por el catálogo de Netflix me encontré con una
serie documental denominada “Deportes del mundo” y en el que dedicaban
un capítulo a nuestro protagonista de hoy. No podía perder la
oportunidad de ver algo así: mezcla de lucha libre con vudú. Ojito.
Una
vez visto el capítulo empecé a buscar información sobre el tema y lo
cierto es que no encontré mucho en español. Por eso me he decidido a
escribir este artículo. Así que… ¡allá vamos!
Nos encontramos en
la República Democrática del Congo, más concretamente en su capital,
Kinsasa. Pero para ponernos en situación debemos realizar una clase muy
rápida de historia moderna de este país africano.
Leopoldo II,
rey de Bélgica, administraba personalmente el país a finales del siglo
XIX. Por aquel entonces era el Estado libre del Congo y reinaba
esclavizando y torturando de tal manera que realizó un genocidio con más
de 10 millones de nativos muertos. No sólo explotó a la gente sino
también los recursos del país. Tanto es así que renunció al territorio
debido a las presiones internacionales en 1908 y pasó a ser un país
administrado por Bélgica y que tendría el nombre del Congo Belga. Desde
aquel momento el Congo Belga pasó a ser una “colonia modelo” a la que
inculcaban idioma, religión y costumbres belgas, haciendo olvidar sus
tradiciones.
En los años 50 el colonialismo estaba de capa caída y
en 1959 hubo varias revueltas en el país, se legalizaron los partidos
congoleños y se realizaron las primeras elecciones. Patrice Lumumba fue
el ganador, pero, en plena guerra fría, aparecieron EEUU y la URSS para
ver si podían conseguir parte de ese rico pastel.
El país seguía
dividido socialmente en varios territorios y gobiernos autoproclamados.
Uno de ellos era el de Mobutu que, asesinando al ganador de las
elecciones y con el apoyo de EEUU, se hizo con el control del país y
aplicó una de las peores dictaduras africanas que se recuerdan. No
entraremos en las atrocidades de este dictador, pero sí diremos que en
1971 cambió el nombre del país por “Zaire” y se dedicó a cambiar el
nombre de las ciudades por nombres locales y a eliminar los últimos
rastros de colonialismo. Prohibió prácticas occidentales y animaba a la
gente a realizar actividades puramente congoleñas poniendo en peligro a
la lucha occidental, muy arraigada en el país, aunque no muy importante
en ese momento. No olvidemos tampoco que esta terrible dictadura duró
hasta finales de los 90 donde el país sufrió una guerra civil que
terminó en el derrocamiento de Mobutu y el ascenso al poder de
Laurent-Désiré Kabila.
Cuento todo esto porque creo que es
interesante a la hora de abordar los orígenes de esta peculiar lucha. En
los años 60, y ya puestos en contexto, el país acababa de liberarse del
cruel colonialismo belga y el deporte ofrecía unos héroes que eran
necesarios para las masas. Cuando Mobutu ordenó que toda actividad
lúdica fuera genuinamente congoleña, Edingwe Moto (padre del Catch
Fétiche) decidió mezclar la lucha libre con algo auténticamente
congoleño: el vudú. Puto visionario, tío. Había creado algo congoleño
mezclando dos mundos, a priori, totalmente distintos. Automáticamente
fue un éxito. De hecho, en los años 70 pasó a ser el primer deporte
nacional por encima del fútbol convirtiendo a los luchadores en
estrellas nacionales. Acojonante. Habían vuelto a sus raíces.
Actualmente
las competiciones de Catch Fétiche son supervisadas por la Federación
Congoleña de Lucha Libre y una de las más importantes del año se realiza
el Día de la Liberación donde acuden miles de fans de toda la ciudad
(que tiene nada menos que 13 millones de habitantes).
Quise
empaparme sobre el tema para poder explicar este deporte con el mayor
acercamiento posible, así que vi unos cuantos combates. Youtube está
atestado de ellos, doy fe. Lo primero que me di cuenta es lo
rudimentario de estos espectáculos. El ring es de una madera no muy
flexible y la lona cuenta simplemente con unas delgadas colchonetas que
se utilizan para hacer yoga o entrenamientos. Vamos, que duele. El
cuadrilátero ni siquiera tiene escaleras y los luchadores suben a él
como bien pueden (incluso los más veteranos, como Edingwe). Se añade
unos fervientes locutores y unos altavoces que son de tal calidad que
hacen daño a los oídos y… Poco más se necesita. Bueno, sí, una charanga
que tocan canciones como si fueran las fiestas de un pueblo perdido de
Castilla. Y es que me da la sensación que estos espectáculos son, más
que otra cosa, una apasionada demostración de la cultura africana. De SU
cultura.
Los combates requieren de un sorprendente nivel físico e
interpretativo y el objetivo final no es otro que ganarse al público,
como en la lucha libre tradicional, pero añadiendo el elemento del vudú.
Los luchadores entrenan duramente basando sus movimientos en la lucha
grecorromana, pero, como bien dice Guyga (uno de los luchadores más
famosos), “antes de usar el fétiche hay que saber pelear”. Primero debes
ser un gran luchador, después ya vendrá el fétiche para el regocijo de
las masas.
La narrativa del fétiche incluye creencias
espirituales muy antiguas, ancestrales más bien. Tienen un carácter tan
arraigado que muestran las raíces de África en una lucha lúdica. Por
supuesto, los combates siguen un guion establecido, pero el aura de
misticismo flota incluso entre el público dando espacio para la
expresión cultural.
Las calles de Kinsasa se llenan de caravanas
para ver a sus ídolos. Edingwe Moto (no olvidar que es el padre de todo
esto) explica que para él Hulk Hogan es un dios, literal. Por eso, en
su momento, quería ser como él. Tanto así fue su propósito que ahora el
dios es él. No hay nadie que no lo reconozca por la calle y no le grite
“Champion!”. Casi se pelean por intentar darle la mano en señal de
respeto. Se lo ha ganado.
En el Congo todos los barrios tienen
sus propias estrellas. Los Gemelos Lipasa (uno sobre el ring y otro
realizando hechizos desde el ringside), Guyga, Mabokotomo, Cap Nina,
Muana Ndoki, Zombi de Kibambi, Robotcop, Ours Noir o Mwimba Texas
(africano albino ya fallecido). El país está repleto de luchadores y,
como no, de luchadoras. Miss Marth, La Reina Shakira, Zena La Leona,
Lina Do Balazo o Yola das Pastilhas son claros ejemplos de que el Catch
Fétiche es un salvoconducto para el sexo femenino.
La mezcla de
sexos en este tipo de luchas nunca ha sido algo común (y más tras la
desigualdad de género que dejó la guerra civil), pero gracias al
crecimiento del Catch Fétiche las mujeres lo han empezado a practicar y
lo han utilizado como empoderamiento de ellas mismas para poder medirse
de igual a igual contra un hombre. Y es que el Congo es un país en el
que es muy difícil ser mujer. Violaciones, abandonos, violencia… También
he podido ver reportajes donde las luchadoras explican sus experiencias
personales y, creedme, son muy pero que muy jodidas.
La Reina
Shakira encabeza la lista de luchadoras hechas a sí mismas. Viviendo en
la calle fue violada cuando apenas era una niña y ahora cuida tanto de
su hija ya adolescente como de chicas rescatadas de prostíbulos. Tal es
la desesperación de estas jóvenes que, en cuanto
Shakira baja la
guardia, desaparecen para volver a prostituirse y ganar algo de dinero.
Compagina todo ello con su trabajo y el entrenamiento de Catch Fétiche.
Ojalá yo fuera la mitad de valiente que ella, la verdad. Explica que
cuando entra en el ring se siente libre de poder hacer “sufrir” a los
hombres por todo lo que le hicieron.
Shakira practica el vudú en
su domicilio y son muchos los vecinos que acuden a ella en busca de
ayuda. Esto la ha ayudado a introducir el fetiche en sus luchas. Con un
par de hechizos y unos cuantos bailes tribales al son de la charanga el
contrincante queda paralizado. Tanto, que no puede evitar caer al suelo
para que Shakira (metafóricamente) le extirpe los testículos y proceda a
comerlos delante de la turba. ¿Hay algo más digno para ella misma que
arrancarle la virilidad a un hombre? Simplemente espectacular.
En
los grandes combates de fétiche los dignatarios y chamanes ocupan las
primeras filas. Y es que, aunque en el país todavía exista cierta
tensión entre el cristianismo y los “herejes” practicantes de vudú, a
esta gente aún se le guarda respeto.
He visto quemar gallinas
vivas, niños volar, personas poseídas, cabezas a las que les salía humo,
muertos resucitar… En fin, quizá las luchas no sean del todo ortodoxas,
pero el espectáculo es tal que es imposible no disfrutar con ellas.
Música,
animación, catch, personajes variopintos, vudú, tradición… todo esto
forma el Catch Fétiche y es tan sencillamente inexplicable que es mejor
que busquéis y os empapéis de todo este mundo tanto como he hecho yo. No
os quedará otra que defenderlo como uno de vuestros deportes favoritos.
Así pienso hacerlo.
Galería de fotos:
Luchadores de fétiche
Caravana con luchadores y aficionados dirigiéndose al espectáculo
La verdad es que cómo llegué aquí tiene su historia. No es
que fuera una fiel seguidora de la WWE. De hecho, hace muchos años que le perdí
la pista. Había borrado la lucha libre de mi cabeza. Para mí fue un programa
televisivo con el que muchos crecimos y que, aunque no me atrapó en su momento,
sí me dejó pequeños recuerdos que están ligados a mi niñez.
Pocos nombres recordaba. Rey Mysterio, Batista, The
Undertaker… y poco más. Ah, bueno, y Héctor del Mar. Éste era mi único
acercamiento a la lucha libre.
Como una conjunción planetaria apareció Rubén en mi vida a
finales del 2016. Entre las muchas sorpresas que escondía, el fanatismo por la
lucha libre era una de ellas. No había día que no lo viera repasando combates
actuales y clásicos. Me decía nombres que yo desconocía, venía emocionado a
mostrarme cuando su luchador favorito había ganado un título, me enseñaba
fotos, vídeos… y, así, poco a poco la lucha libre me invadió.
Los planetas seguían haciendo de las suyas y Diego apareció,
no en mi vida, sino en la nuestra. Si Rubén era fanático, Diego lo era más.
Una gran velada se estaba cuajando; Wrestlemania 34. Yo no
entendía cuán importante era para ellos ver este evento pero ahí estaba yo,
delante del televisor, como una extraña entre fuegos artificiales, los gritos
de ambos, insultos, risas, anécdotas, decepciones y datos que desconocía. Como
he dicho, mi relación con la lucha libre era escasa y me quede alucinada de que
la WWE siguiera llenando estadios. Además, salí encantada con semejante mezcla
entre realidad y ficción.
El fanatismo de ambos y la curiosidad que dejó en mí
Wrestlemania, me llevó a tener una segunda cita. El 4 de noviembre del 2018
fuimos en expedición al Palau Sant Jordi de Barcelona para ver uno de los mayores
espectáculos del mundo en directo, WWE Live Show.
Alrededor de unas 6.000 personas, entre los que se
encontraba una minúscula yo, tomaron asiento. A medida que transcurría el show,
la emoción iba en aumento. Me resultó sorprendente ver tantas generaciones de
espectadores juntas, compartiendo toda clase de sentimientos hacia los
diferentes luchadores. Verlo en directo es una sensación totalmente diferente y
es donde realmente ves todo el esfuerzo que hay detrás de estos eventos
(organización, trabajo físico y entrenamiento, vestuario, producción…). El
espectáculo me cautivó y un pensamiento me rondó por la cabeza durante y
después del evento hasta el día de hoy. Y es que todo esto sigue vivo; muy
vivo. ¿Quizá la lucha libre me ha conquistado?
Alexa Bliss y las Riott Squad en su entrada en el Palau Sant Jordi el 4 de noviembre de 2018
En estos meses donde todo espectáculo se ha tenido que cancelar,
aplazarse a 2021, o realizarlo sin público, hemos podido ver a los grandes
deportes llevarse a cabo, y de alguna forma, ya lo teníamos
interiorizado, por partidos de pretemporada, amistosos o donde ya estaba
todo decidido en términos de clasificación. Pero aun de esta forma, se
disfruta.
En el wrestling profesional, como en el teatro o
disciplinas surgidas de éste, es casi imposible no disfrutar, el show va unido,
luchadores y público hacen que la magia surja, y la experiencia sea
total.
Por eso mismo, rota la ecuación, lo que queda, lo físico, es algo descorazonador.
El
que creció con este mundo, (choque de artes deportivas y actorales) y
el gran impacto que Telecinco, en voz del gran Héctor del Mar, que fue
quien nos brindó la entrada a este calidoscópico coctel en 1990, cayó
boquiabierto cual preadolescente, en mi caso con 11 años hasta mayores de edad.
Todos soñábamos con realizar la salida al cuadrilátero de El Ultimo
Guerrero, o con tu mejor amigo, hacer el movimiento que finalizaba el
combate por parejas.
Posteriormente al auge inicial, en España
llegaría su clímax, con la velada en Barcelona, era octubre de 1991 y
el Palau Sant Jordi lleno, hizo que tanto a los afortunados que pudieron
asistir, y los que estabamos pegados al televisor, nos quedara un
recuerdo grabado a fuego, en el cual Tito Santana revivía saliendo de la
bolsa para muertos de “El Enterrador”, recreando esa parte tan teatral
del bien sobre el mal.
En un par de años, el efecto inicial se
diluyó y en 1994 cesaba su emisión y un gran escándalo de distribución y
venta de esteroides fue el final para muchos de su relación con la WWF.
Para
mi suerte, la antena parabólica, en una pausa de casi tres años, me
devolvió no solo a WWE (cambió su nombre tras un pleito con la ONG
naturalista) sino a promociones japonesas y mexicanas, las cuales habían
contribuido con un estilo mucho más rápido y donde la agilidad era
crucial en los combates.
En esta nueva versión, apareció la WCW,
compañía que adquirió muchos luchados de la WWE, gracias a suculentos
contratos, que esta última no podía asumir, así en el 97 y 98 vi
auténticos clásicos en las llamadas guerras de los lunes, ya que
cambiaron la emisión de viernes a los lunes.
Era mayor de edad, y
el wrestling también y el nivel de violencia y sexualidad atrajo a
muchos, que contemplaban los vuelos desde escaleras con aterrizajes en
mesas y chicas en bikini empapadas en cerveza todo bajo un lenguaje con
testosterona por las nubes, la Era Attitude estaba en su apogeo.
La
WWE se hizo de nuevo con todo el mercado, las televisiones querían a la
generación x, todo valía con tal de extremar el capítulo, alambre de
espino, palos de kendo, caídas desde alturas que daban vértigo o peleas
dentro de estructuras metálicas.
Todo esto, era igual o mejor que
esos años iniciales, pero no podía continuar mucho más; lesiones muy
graves, abusos de calmantes para continuar ese ritmo de golpes, pero
sobre todo la imagen de la mujer, que quería dejar de ser un mero
accesorio en pro de su pareja, para progresivamente avanzar hasta llegar
a disputar el campeonato mundial.
Los siguientes años fueron un
continuo prueba-error, tratando de encontrar un equilibrio entre los
contratos para que el show fuera para todas las edades y así poder
facturar ese gran mercado y que grandes contratos de difusión fueran
vendidos. A España regreso en 2006 en Cuatro, lo cual a muchos nos
alegró de manera superlativa, pero eran shows troceados en su metraje,
donde semana si semana también los mismos combates se repetían.
La
conexión a internet subió lo bastante para poder descargar los
programas, poder ver el show al día siguiente, pero los eventos
mensuales eran lo que de verdad esperaba, Royal Rumble, Hell in a Cell, y
el mayor espectáculo del mundo, Wrestlemania.
En la actualidad,
el nivel de profesionalidad es altísimo, desde sonido, pirotecnia,
visualizaciones y luchadores y luchadoras, si ellas son las que en los
tres últimos años han agarrado al espectador para tomar el testigo de
liderazgo.
En cuanto a mi persona, el wrestling de alguna manera
siempre ha estado presente y como un buen amigo dice, es ir a ver una obra
de teatro. Muchos no entienden como aun con 40 años nos puede gustar, ahí
está la clave, en cada década disfrutada, en los muñecos guardados con
mimo de los primeros 90, por las grandes historias que hay cuando una
superestrella baja del ring y tiene que afrontar sus demonios personales
y por esa dualidad entre evolución y nostalgia.
Ahora uno de los combates más esperados. Quizá demasiado esperado para mí. Randy Orton VS Drew McIntyre por el Campeonato mundial de WWE.
Sale Randy Orton con todo el Thunderdome abucheando. ¿Estamos quizá ante el mejor heel de la historia? Y es que la rivalidad que se había gestado durante semanas fue de lo mejorcito del año.
Después apareció Drew, que tiene el dudoso honor de haber sido uno de los mejores campeones de la WWE y al que le ha visto menos público. Su reinado no hubiera sido igual si no nos hubiera visitado esta pandemia, os lo digo yo. Y a la vista está que, al contrario de Orton, el Thunderdome se volvió eufórico. Tanto es el respeto que impone que me fijé que Orton bajó del ring en la entrada del gigante escocés. Bien, Orton.
El combate empezó con juegos mentales de Orton subiendo y bajando del ring para desconcentrar al campeón. Al poco de comenzar ya se habían dado varios intentos de RKO's, pero no surtieron efecto. A Drew se le veía rabioso y persiguió a Orton hasta la mesa de comentaristas donde Randy lanzó al escocés sobre una madera que soportó los 122 kilos e hizo más doloroso el golpe.
Fue entonces cuando la Víbora susurro al oído de Drew que el campeonato se iba con él a casa y acto seguido le hizo un suplex desde la propia mesa. Menudo choque de trenes.
La gente en el Thunderdome estaba animada ya que estaban realizando un gran combate.
Orton, poco a poco, fue debilitando a McIntyre. Ataques a rodillas, pies... y, por supuesto, su postura arrogante ante el público virtual. Casi podía escuchar los abucheos desde este lado del océano.
Drew no se daba por vencido y aplicó un ankle lock que me pareció raro verlo en un luchador tan corpulento como él. Drew iba con todo. Quería humillar a Orton. La Víbora, que es muy astuta, empujó al árbitro desde el suelo para aprovechar y atacar los ojos de Drew. Éste se revolcaba de dolor con sangre por la cara.
Tan grande fue el mosqueo de esta vil acción que Drew agarró a Randy y lo tiró varias veces por encima de su cabeza demostrando una vez más su gran fuerza.
Le siguieron palmadas en el pecho, DDT a Orton, Powerslam a Drew, un Glasgow Kiss que provocó sangre en la cabeza de Randy... la verdad es que estaba siendo entretenida la lucha pero el final arruinó todo lo que habían hecho hasta entonces.
Drew intenta una Claymore que resulta fallida y que da pie a un RKO por parte de Orton que tampoco llega a culminar. En un movimiento inesperado (y creo que botcheado), Drew hace paquetito a Orton que no consigue zafarse y gana por pin. Me quedé completamente frío, joder. Quería la victoria del escocés, pero esto... No sé, mejor pasemos al evento principal que no quiero hablar más de ello.
Muy grandes
La siguiente rivalidad se había gestado desde hacía meses y creo que pudieron arreglar en parte lo que hicieron con The Fiend y Goldberg en Arabia Saudí.
El Campeonato Universal de la WWE estaba en juego en un combate Falls Counts Anywhere. Braun Strowman contra Bray Wyatt en su versión demoniaca, The Fiend.
He de confesar que la desaparecida Wyatt Family ha sido una de mis facciones favoritas de todos los tiempos y ver luchar a dos terceras partes entre sí me provocaba un ligero cosquilleo en la entrepierna.
Salió The Fiend. Sencillamente espectacular. La lámpara que porta en sus entradas la quiero para mi mesita de noche.
Acto seguido hizo aparición el monstruo entre hombres, actual campeón, entre los abucheos del Thunderdome. Qué paradójico que la gente quiera más a un demonio que a un monstruo…
Braun salió con todo y la respuesta de The Fiend fueron risas y más risas. Eso hizo que Braun desesperara. Al momento se empezaron a golpear en el ringside y The Fiend utilizó una caja de herramientas para golpear el estómago de Strowman. Volvió a desesperar al monstruo que destrozó la barricada con el cuerpo del demonio e hizo que su espalda probara la mesa de comentaristas.
The Fiend parecía algo tocado después de recibir un poderoso Powerslam pero el conteo no pasó del dos. Poco a poco se fueron acercando a la entrada al ring hasta que aparecieron en el Gorilla Position donde se propinaron unos cuantos golpes y The Fiend aplicó su Sister Abigail que Strowman repelió a cuenta de dos. El demonio volvía a reír.
Volvieron a la arena para coger algo de aire por el camino y Braun realizó una segunda Running Powerslam que tampoco superó el dos en el conteo. Strowman estaba frustrado y motivado a partes iguales. Tanto que asustó cuando cogió un cúter de la caja de herramientas que rondaba por ahí y volvió a subir al ring. Por un momento creí que arrancaría la máscara a Bray pero se ensañó con el ring haciendo aparecer la dura madera. Mientras el monstruo preparaba el ring para lo que sería el final del combate… Se dio la vuelta y ahí estaba The Fiend erguido y con ganas de marcha.
El demonio hizo probar la madera a Strowman con dos Sister Abigail que el monstruo no pudo soportar. Pin y… ¡nuevo campeón Universal, The Fiend!
Quizá hubiera dado más de sí este combate. Podían haber usado a Alexa para dar juego pero las sorpresas estaban por llegar.
¿Sabéis quien hizo aparición realizando un maravilloso spear a The Fiend mientras éste celebraba su nuevo título? Sí, ¡Roman Reigns!
Nadie esperaba su llegada después de varios meses sin aparecer en ningún show y el perrote entró con todo. Hasta en su camiseta se podía leer algo así como “Destroza todo y vete” (Strowman también probó su spear y unos cuantos sillazos).
Roman no es un luchador que tenga el aprobado del público, pero he de reconocer que me emocionó su vuelta. Y una vuelta así, en el último minuto del show, fue de lo más gratificante.
Además, a Roman se le veía imponente, rudo, fuerte… Quizá vuelva con un papel heel. Veremos.
En cualquier caso; bienvenido a la fiesta del verano, Roman.